Esta selección de poemas pretende aportar una mirada distinta a la discusión que se desarrolla en estos días en varios sectores de la vida social y política del país
Gerardo Burton
En 1975, Guillermo Boido publicó, en sus Poemas para escribir en un muro, un texto titulado “Sociedad de consumo” que decía así:
la poesía no se vende
porque
la poesía no se vende
Repetido hasta el cansancio (hartazgo en algunos y algunas), ese texto expresaba a la vez un deseo y una verdad. En una primera aproximación, esa tautología significaba que la poesía no podía venderse porque, justamente, no estaba en venta. En estos días, y en Argentina, es posible hacer un desplazamiento, y proclamar, manteniendo el título del poema que
la patria no se vende
porque
la patria no se vende
Si bien patria y poesía no son asimilables analógicamente, puede haber ciertos puntos de contacto, aunque sea por oposición. Cierto, a la mayoría de quienes escriben poesía les resulta difícil venderla: no es un producto de mercado ya que no es necesaria para la subsistencia, no integra la canasta familiar ni el menú de servicios bancarios o de mercado pago. Sin embargo, esas dificultades desaparecen junto con los escrúpulos cuando la caterva de personajes que se ha enseñoreado en nuestro país habla de poner en venta parte del territorio nacional con sus recursos naturales no renovables y mucho más mientras reescribe la historia desde el Ministerio de la Verdad que le plagiaron a Orwell.
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