8.7.24

(DI)VERSIONES/Poemas del inglés en castellano, por gerardo burton

 Esta entrada del blog reúne un grupo de poemas de poetas de habla inglesa, seleccionados al azar y por mera intención lúdica. Fueron publicados en una plaqueta de la cebolla de vidrio ediciones en junio de 2024. El listado es el siguiente, e incluye los libros o publicaciones de donde fueron tomados los textos. A continuación de la versión castellana, se transcribe el original en inglés.

* WALT WHITMAN: West Hills, Nueva York, EE.UU., 1819-Nueva Jersey, EE.UU., 1892 (HOJAS DE HIERBA * LEAVES OF GRASS, 1855)

* JOHN LENNON: Liverpool, Inglaterra, 1940-Nueva York, Estados Unidos, 1980 (RUBBER SOUL, 1965; THE BEATLES, 1968)

* SYLVIA PLATH: Boston, EE.UU., 1932-Londres, Inglaterra, 1963 (SELECTED POEMS, selección de Ted Hughes, 1981)

* PHILIP LARKIN: Coventry, 1922-Yorkshire, Inglaterra, 1985 (THE WHITSUN WEDDINGS, 1964)

* DENISE LEVERTOV: Ilford, Essex, Inglaterra, 1923-Seattle, EEUU., 1997 (SELECTED POEMS, 1994)

* EMILY DICKINSON: Amherst, Massachusetts, EE.UU., 1830-1886 (COLLECTED POEMS, THREE SERIES, 1890, 1891, 1896. Poemas tomados de las secciones Life y de Love)

* WILLIAM WORDSWORTH; Cockermouth, Inglaterra, 1770-Rydal Mount and Gardens, Inglaterra, 1850. (LYRICAL BALLADS, POEMS OF LUCY, 1798-1800)

* TED HUGHES; Yorkshire, 1930-Londres, Inglaterra, 1998. (BIRTHDAY LETTERS/CARTAS DE CUMPLEAÑOS, 1998)

* DYLAN THOMAS: Swansea, Gales, 1914-Nueva York, EE.UU., 1953, (MUERTE Y ENTRADAS, 1946/EL MAPA DEL AMOR, 1939)


8.5.24

LEER A ALIAGA

 Cristian Aliaga levanta la palabra, da vuelta los paradigmas del sentido común: hace de la enfermedad un camino; del dolor, una puerta; del amor, un horizonte. Una aproximación a su poesía, imprescindible para conocer la Patagonia.


Selección y notas Gerardo Burton (geburt@gmail.com)

Resulta una tarea difícil seleccionar poemas de Cristian Aliaga. Son parejos en el alto voltaje poético, su calidad desafía cualquier intento de descartar o elegir uno y prescindir de otro. Uno quisiera que estuvieran todos, leídos simultáneamente. Tanta es su brillante apertura a otros paisajes, a otras miradas.

A continuación, hay un muestrario que abarca desde el territorio expandido de la estepa, identificada y localizada en sus animales, en sus plantas. También en sus historias -especialmente las olvidadas, las que no recogen los libros del prestigio oficial-, en las esperanzas de sus pueblos, más allá de los olvidos que, en cualquier recodo del futuro, parecen acechar.

Aliaga levanta la palabra, da vuelta los paradigmas del sentido común: hace de la enfermedad un camino; del dolor, una puerta; del amor, un horizonte. La caída es vertical, pero hacia arriba, sostiene. Su obra recuerda la incandescencia mística de Viel Temperley al tiempo que envidia de soslayo los juegos del lenguaje que hicieron sus admirados Bustriazo Ortiz y Francisco Madariaga.

Fue amigo e iluminador de poetas y escritores de Patagonia y del país. El santacruceño Curinao, que lamenta no haberlo conocido personalmente, recuerda en un mensaje telefónico reproducido en su blog que “la primera vez (que hablé con él) charlamos dos horas. Fuimos al hueso en ese primer acercamiento, terminamos hablando de la revista El Gráfico y de nuestros padres” (http://jorgecurinao.blogspot.com/2024/04/no-conoci-personalmente-cristian-aliaga.html).

Cristian Aliaga murió en Buenos Aires el 16 de abril de este año.




BREVE ANTOLOGÍA

Huellas inmóviles


Privilegio de canciones que no se cantan.

Amoríos, placer, muérdagos de espuma,

armado de sensaciones de llantos olvidados

al sabor de las tardecitas.

Menos andar, menso presagiar, menos saber

las cosas de la tarde fría, todas son

marcas en el silencio.



L'amour fou


El mandato ha sido devastado por los ciegos,

los portadores de amnesia:

es el amor, quien lo sabe se cuida.

Antes de volver, ya estábamos escondidos, de nosotros,

de la muerte, de los pantanos mundos. Aleluya.

Amor de soles perfectos al bailar.

Aleluya, aire de santa danza.

Vuelvo, tentada la escarcha,

a recorrer el cielo de la escalera al muelle.


De Lejía, Bs.As., Último reino, 1988


**


Tango II


Tuve miedo:

me iba a un espacio oscuro,

tuve miedo.

Queda el sol, ciertamente,

y algunas palabras

que el silencio no puede mover.

Tengo miedo también en este sitio.



No es el aura de Kant


El resultado es el silencio.

Ocultos en los ranchos,

emparejados con la hacienda,

los peones carcomen la filosofía.

No es el aura de Kant

ni el primer motor de Tomás de Aquino:

es una bola de l ento fuego

que se revuelca en el alma.

El sueño es un cuchillo en el vientre

de los blancos dioses

y un incendio de alpataco

que todo lo destruya.


La luna amontonada en los galpones

y el regreso de  un interminable viaje

a caballo por las estrellas.


Los perros huelen el alma de los peones

y encuentran seres desconocidos.


De No es el aura de Kant, Bs.As., Último reino, 1992.


**


Antiguo amor


Nadie que encierre la pasión

entre los huesos

caerá por una bala perdida.

Deberán Matarnos

con perdigones o

-más modernos-

con una munición explosiva,

dirigida al corazón

del corazón,

a la pasión que en la vida

nos sostiene.



Artista del aire


Uno busca la fortuna,

zarandea el cuerpo

como artista del aire,

cebado para la carne.

La fortuna esquiva mueve

por el cielo su bulto inasible.

Pero un hambriento

no dejará

de tirar dentelladas.


De El pasto azul, Bs.As., Último reino, 1996


**

Arte, poética


Un poeta -lobo sin cartel-

no muestra sus cartas, no baraja

de nuevo, no escancia vinos

que no es capaz de beber.

Es un animal procaz

que no ve detrás de las ventanas

sino más allá de las rejas,

un espectro sordo

que no domina su carta de ilusión

y se entrega a ella hasta ser destruido.

Un poeta -un punto azul sobre la mesa-

no mira para ver

sino para abrir los ojos.




La lírica


Lenta, la lírica,

estrellada cadena de amarguras

se convierte

en canto.

Eso también es mentir, pero hay mentiras

para verdaderos creyentes.

Dilemas como éste han llevado

la pasión a las palabras,

las palabras a la ruina,

la ruina a otro despertar.


De Estancia La Adivinación, Bs.As., Último reino, 1998


**



El sentimiento ácido


La angustia desesperada de la inteligencia,

ésa que invocamos, salmo que se repite

a espasmos irregulares dentro de un largo poema inacabable.

Turbio el sentimiento, tiene poder para emular

la angustia de la inteligencia que acecha sin aparecer.

El sentimiento es ácido, quema la víscera grande,

es adictivo aunque se pierde en la repetición

de un tren que pasa en otra vida.

Es ácido, casi no puede beberse sin arcadas,

inmaculado junto al matorral de flores muertas.



Perro soñador,


genocida perdonado por su familia

encarcelado por breves lapsos, suelto para rezar,

demorado en morir a la espera de otra

extremaunción.

Papa, consumidor de hostias, presas fáciles,

retardado, genocida, amante de sus torturados, novio

de la muerte sin orgasmos, alucinado que pasea

por terrazas desde las que enferma sin morir.

Perro de sarna sueña con carne.



Un ring para dios


Queremos un ring para dios pero dios se recuesta contra las cuerdas permanece quieto sin responder al árbitro nadie podría pegarle sin ser considerado maricón pero entonces no hay box ni riña teológica que lo saque de allí el ring es enorme a los ojos de los incrédulos se tiran golpes sobre dios la lona alberga a una multitud de caídos no hay triunfo sino presas del KO de dios la mirada de él está húmeda el protector inguinal es de cuero virgen esa mirada de él dramatiza que no habrá golpes pero se posa sobre los caídos como al descuido generaciones de caídos no creemos en dios sino en sus golpes de KO su mirada húmeda su protector de cuero virgen.



Roja tu especie


pecados nuestros chirría roja ella

la carne al fuego


los perros anhelan

en sus bocas profundas

lo no dicho, la noche, el hastío

para acercarse sin apuro

a las sobras pegadas en los huesos


sobre el fuego toda carne asoma

buena,

recién sobre el cuerpo se palpan

ternezas y nervios

las protuberancias


se muerde por el anca a la que chirría

aquí nosotros las pampas

y los perros


la carne quemada

devoran los idiotas

los que no saben


carne de ésta no comen, el anca roja

sin pústulas


en mi patria tragamos todo

aquello que lleve el nombre

carne

roja es tu especie...



Tanto Blake


un escenario invariable

para montar la disección

de lo variable.

descubrir de una vez si es posible

convertir en acto tanto Blake, aquella peste

exigente.

aún puesta sobre la nada

una mirada puede durar




Todo miedo


todo miedo te domestica el dolor

la pérdida de control, la manera sentida

de perderlo todo de vista.

horizonte esta placidez de pájaro

apenas mojado.



De La sombra de todo, Bs.As., Bajo la luna, 2007


**


La oveja


¿Levantar la cabeza?

¿Dónde cree que estamos, en la Patagonia?

Samuel Beckett


Atrapada por el cuello al alambre de púas, un mal movimiento la degollaría. La oveja desliza milímetros su cabeza hasta quedar inmóvil a la espera de una solución que escapa a sus propios movimientos. Su cabeza no piensa, ni esboza cursos de acción, apenas percibe el suave ardor de los alambres puntiagudos, mientras a unos metros del alambrado los vehículos atraviesan la soledad. Pasan sin verla, o ven apenas la imagen fugaz de una oveja que permanece muy cerca de la ruta, en una inmovilidad sólo rota por gestos imperceptibles. Atrapada por el cuello al alambre de púas, oye la secuencia creciente y luego decreciente de los motores, quieta se queda y algo semejante al placer percibe cuando logra la quietud absoluta. Empieza a dolerle cuando se adormece, y así se despierta, y vuelven a nublarse sus ojos azules hasta que regresa el dolor que para ella no tiene nombre. No puede estimar la duración de la noche ni aspira al azar de alguien que atine a separar su cabeza del alambre.


De Música desconocida para viajes, 2002; 2009.



**


Leche


Veo la muerte como una extensa noche sin dormir.

Tu insomnio es mi ruta.

Te llevaré leche finísima de animales

para que cesen tus llantos.

No escribo más

que para pedirte.



Guardarte


Te has vuelto

agua, cristal

infinitamente duro,

necesito guardarte como estás

en un sitio más

hondo que cualquier corazón

rajado.


De El rincón de pedir, Bahía Blanca, Vox, 2015.


**


Resistencia


Los comunistas guardaban sueños, los comunistas, los comunistas. Caetano Veloso


La izquierda no llega, no alcanza la izquierda, no ve el final la travestida. No ve nada, ni el final de la miseria ni su principio. La derecha come de todo, todo es derecha en este mundo, una mandíbula ciega que tritura, calma para tragarse las víctimas y cobrar por la eternidad la sumisión o voto desconcertado. Las almitas engañadas por la instrucción cívica de las democracias van aderezadas rumbo a esa dentadura de ónix. No podrás levantar muros ni alambradas en tan feroz estómago. Cuando la tiranía es un sangrado diario que opera por goteo y viene con el agua de las cloacas en envase certificado de residuos nucleares, la resistencia es susurro, oración pagana, una bomba de detonación que llega en viaje desde una guerra pasada, el recuerdo de Marx que cura todos los desvaríos pero nos deja en Siberia o en un estante de la biblioteca. El capital acumulado en sangre es legal, mortal, eterno en las manos de siempre. El Capital debe ser leído como un Sutra. Todo trabajo es forzado.


(Biblioteca Chetham, Manchester)



El cuidador del oso


El Circo del Estado de Moscú tiene función en Inglaterra. La comparsa dura más que el Estado de Stalin, su continuidad ignora el derrumbe de cualquier muro. Es de otro material o espíritu esta gente, no necesita lamentar gulags para divertir a Occidente. Es precario este Estado, un remedo que viaja lejos de su origen para mostrar lo que no tiene y sugestionar un poco a los presentes con prestidigitación y paraísos de cartón piedra al alcance del nuevo proletariado, que aquí aún paga la entrada. Quedan equilibristas, damas de a caballo y domadores de animales irreconocibles.

Al circo le cuesta regresar a Moscú, y se sospecha que el viaje es un anuncio que se postergará para siempre. En los camarines del antiguo presentador, viejos banderines del Spartak; fotos de Gagarin y Trotsky. El público inglés aplaude a los animales por compasión, y el payaso ruso les resulta feroz. El cuidador del oso me dice que la vejez acosa al animal. Es lo único auténtico de este circo, insiste. Todo durará mientras viva ese animal de Siberia.

(Newcastle)


El precio espiritual

                                                                                                            Para Artaud, en su memoria

Guardo un objeto, lo limpio con paciencia, ayudo a convertirlo en recuerdo, adquiere matices pardos, parece relevante en su materia avejentada, sube su precio espiritual, guardado entre objetos otros que también duran por pura constitución material. El tiempo va pasando, le asigno importancia, lo paso de una caja a un cofre, a veces lo extraigo con cuidado y me dedico a contemplarlo. Es bello ahora, cada vez más se parece a una pieza única de un pasado perfecto e irrepetible. Merece ser resguardado en una caja de seguridad, es una lucha contra el tiempo y se ha convertido en símbolo de una existencia, tiene esa consistencia. Me despierto, la mañana empieza como un dolor en el vientre, una enfermedad paranoica, y para conjurar la ilusión arrojo el hueso o la piedra tallada a la basura común de toda la vida.

                                                                                                                                                    (Rodez)


De La pasión extranjera, Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2018


**

Inserto la moneda y sale sangre


Inserto la moneda y sale sangre.

Aprieto las teclas y sale sangre.

Abro los grifos y sale sangre.

Cierro los ojos y sale sangre.

Leo los clásicos y sale sangre.

No es la enfermedad: es algo universal

para exhibir bajo el sol del mundo.

Su color es indistinto entre los naturales de todos los continentes,

y su aparición a borbotones o de a gotas

da cuenta de la simetría

de los finales que vienen, inhumanos.



Estirar la mano


Estirar la mano como quien pide un don

y se arrepiente,

deja el gesto en el aire y pide menos que nada,

para seguir.



La palabra acierta


La palabra acierta

solo en la caída.

Desbocada en el aire,

suelta de nosotros,

se arroja hacia el final

único

donde suena

cierta.



Cuánto vale el sueño


Cuánto vale el sueño puesto en una cánula de sangre.

La esperanza está en el sueño, porque el despertar

es experto en muertes.

No interrumpas el sueño de los héroes, la materia

de las sirenas, no tapes tus oídos al reclamo.

El silencio de muerte es peor que perder la razón.




El dolor es dios


El dolor es dios, pero no sabe bailar.

La pequeña que juega con su globo

y lo hace rebotar entre los tubos y monitores

es dios, aunque no sepa sobrevivir.

La moribunda de ojos almendra

tiene la mirada atravesada por la luz

que ya no puede mirar. Es dios en su ceguera iluminada.

El dolor es un dios equivocado.




la verdadera caída es hacia arriba 



De La caída hacia arriba, Madrid, Amargord, 2018.



**


La colección de lo roto


Lo perdido, lo roto, lo arrojado

coleccionamos.

Revisamos en la basura de todos

el diamante perdido,

el amuleto descartado por el capital.

Rastreamos la vergüenza de uno,

el secreto perdido, la foto descartada sin quemar

del último amor de aquellos.

Coleccionamos su dolor al tiempo

que nos alimentamos de su basura.

Aprendemos de su humanidad:

por nuestras manos pasan

los restos de sus arrugas

que no son cicatrices.



Disimulo


Yo era cadáver, y volví

a salir por mis pies.


Agradecí a los carteles luminosos

del hospital

en medio del gentío.

La barahúnda, el olor de todos,

la droga que fascina en la Ciudad Oculta.


La marea incontenible del atardecer,

las luces del misterio ciego 

el transporte con gente 

que cuelga 

ajusticiada por el trabajo.


La noche solitaria de los vivos,

la ilusión de ser parte 

de algo que se mueve 

hacia una esperanza a

que se acelera 

en el corazón partido. 


Bajo mis pies 

la senda a recorrer

el vagar puro de quien no tiene

regreso ni un lugar a la sombra. 


Por la plaza giran putas, mendigos, 

los náufragos tienden

colchones para la noche,

la policía cobra en especie.

Vamos rumbo al Paraíso 

con identidad encubierta.


En la fuente baila un payaso

que fue asceta o gerente.


Abandono mis vendas y apósitos,

acá todos llevan sus heridas

al descubierto. 


Entre víctimas 

está mal visto

el disimulo.


La ocupación 


Un bar cerrado a cal y canto

al trabajo imbécil, 

a la desgracia del día.

Se bebe, pero ésa no es

la verdadera ocupación.


El que ve pasar el mundo,

abandonado tras las ventanas

desnortadas de cualquier éxito.


El que tose para adentro

su pudor o fracaso,

el que grita para decir

que tiene todavía algo para decir

a nadie.


El que desafía a los presentes

pero sobre todo a los muertos,

y después se refugia 

en la herida más cruel

para no hablar más

hasta la hora del cierre.


El bar luce pocas botellas

no abre las ventanas

ni ventila el alma jamás.


Los caídos no dejan de llegar,

ni quieren ver la calle

en que se golpearon.


Vamos a un ritmo,

no hay semana ni lunes

que nos destrocen del todo.


Aquí se sueña con morir:

las hazañas jamás son verdaderas;

se vive con lo que no se tiene.


La esperanza 

es una ronda más,

pagada por otro.



La secta del gatillo


El monte de 

los suicidas

que guía mi destino

tiene una ermita 

de santos de plástico.

Gatos chinos que no mueven la mano,

Budas gordos y flacos,

un Maruchito tallado en caldén

el hijo de la Difunta Correa en plastilina

y el Gauchito Gil de fierro 

se ríe sin parar

de sus perseguidores.

Cristo no se asoma

del Nuevo Testamento.

Un graffiti recibe a los indecisos:

“Señor, Señor, por qué

me abandonaste 

a las puertas de la salvación

con la Secta del Gatillo”.



Mi madre hierática no fue,


el padre mío sí, cantaba tangos

en la oscura siembra.

Imaginaba París para cantar

como un uruguayo.


Ah, los señores 

que lo ungieron al arado.


Hemos sido insensatos,

sedientos, santos de catedral destruida,

infancias pobres, gauchitos giles,

del amor aquél cruel que suscita

desastre,

pero no descarten el futuro

en esos imbéciles de genealogía,

yo mismo

el instrumento, los bueyes, 

mi padre y yo.


De Alto hospicio (La nostalgia del futuro), Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2023.



**


La repetición


el perro vuelve al vómito

su dueño a la necedad

el sacerdote a repetirlo:


polvo eres

señala con el dedo

hacia una luz

extinguida

en el mar

de los mueretos.


“allí está”, dice, y la polvareda

clausura la boca de la eternidad.



Quásar


Dónde se puede oír la voz

de los desaparecidos

ancestrales y recientes.


En el agua, en el hielo, 

los astros.


En la galaxia recién nacida

que acumula

más agua que los océaos

que los desaparecieron.


De Polvareda (La nostalgia del futuro), Comodoro Rivadavia, Espacio Hudson, 2023.


Algunos datos biográficos:

Cristian Aliaga (Tres Cuervos, Buenos Aires, 1962-Ciudad de Buenos Aires, 2024). Residió desde joven en la Patagonia. Poeta, escritor y docente universitario. Creó y dirigió la editorial Espacio Hudson y el periódico El Extremo Sur, y coordinó la revista Confines. Arte & Cultura. Antes, había iniciado su trayectoria como editor de poesía y literatura patagónicas con la página web Revuelto Magallanes, y la editorial homónima. Trabajó en diarios del sur del país -Río Negro, El Patagónico- y en la Universidad San Juan Bosco, donde fue profesor y responsable de la editorial.

Obtuvo el premio “Raúl González Tuñón” del Centro Cultural de la Cooperación-FNA (2005) y el primer premio del Fondo Nacional de las Artes (2007), y recibió becas de la Fundación Antorchas y The Leverhulme Trust.

Publicó, entre otros libros, Estancia La Adivinación (Último Reino, 1998), La sombra de todo (Bajo la Luna, 2007), Música desconocida para viajes (Desde la Gente – IMFC, 2009), La causa clínica / The clinical cause (Manchester University Press, 2011), La caída hacia arriba (Hilos, 2013), La suciedad del color blanco (antología, Eloísa Cartonera, 2013), El rincón de pedir (Vox, 2015) y The foreign passion (traducciones de Ben Bollig, Infllux Press, 2016), entre otros libros. En disco compacto editó Un ring para dios (2009), junto al músico Titín Naves. Jorge Boccanera compiló su antología personal Estrellas en el vidrio (Colihue, 2002). Fue profesor visitante en Leeds University, y presentó en Oxford University su exposición Tus virtudes son tus defectos, con obras del artista visual Alejandro Mezzano. Compiló Herejía bermeja. Obra poética de J. C. Bustriazo Ortiz (2014), Mamihlapinatai. Poesía de mujeres mapuche, selknam y yámana (2010), Escribir en la muralla. Poesía política mapuche (2010) y Desorbitados. Poetas novísimos del sur de Argentina (2009), entre otros trabajos. Compiló poesía sarahui, catalana y española, de autores jóvenes británicos entre otros y los publicó en Espacio Hudson.


Ver más en:

https://octubretv.com/videos/programa-poesia-a-la-calle/0020-cristian-aliaga/?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR3cjOUu7tambrsCj4PKk1wrVTCOck-tUEz-CFE2my2zx8II6a_xR_JLiwU_aem_ARvJ6tJgsojyeUX5VZRBTa5gmiKHk5aEDBqfDFuN-QROBt-OD3EPqM_geD-kFjtboLrNe5esXo7BzQ3-TvimGD1r

https://elpeztinta.blogspot.com/2012/05/un-ring-para-dioscristian-aliaga-titin.html

http://unoyceroediciones.com/cristian-aliaga/




22.1.24

POEMAS X LA PATRIA (selección para difundir en épocas aciagas)




Tirado al sol
como las víboras, cerca
del agua de la patria, siento
menos miedo que
por las noches, cuando
no hay cielo, ni agua,
ni país, ni memoria.

Francisco Paco Urondo. Santa Fe, 1930-Mendoza, 1976.

**

desde las alturas de un sitio vidriado

la veo, sonriente

Evita todos los días aguarda

espera

a veces acechan vientos

silencios inmóviles

sin ecos

o una quietud antigua

de muros impenetrables

cuando piensan en ella

muchos ojos olvidan lluvias

desvelos

cada niebla.

Su corazón es tibio


Claudia Ainchil, Buenos Aires

18.12.23

PAZ PARA PALESTINA

Afiche preparado para la Navidad 2023 con poemas de Mahmud Darwich, Verónica Padín y Gerardo Burton. Ilustración: descomposición de la bandera palestina (g.b.)








espero la noche para correr las cortinas y apagar las luces
la noche en la luz de los bombardeos

mejor no esperar la noche no
explotan yacimientos
las fugas de nuestra tierra que no da para más

cuando nací mi abuela escuchó los gritos de la escuelita
y los demás sólo los silencios

no es lo mismo
no
aunque el desierto se vea similar


verónica padín/neuquén




amo el olivo

y sus ramas torcidas

el verde agrisado

de sus hojas


amo el olivo

y sus frutos

calcinados

por las bombas


¿habrá paz?


gerardo burton/neuquén



Desafío


Átenme

prohíbanme los libros

los cigarros

obstruyan mi boca con arena

la poesía es sangre

el agua de los ojos

se imprime con las uñas

las órbitas

las cuchillas

La proclamaré

en la cárcel

en el baño

en la cantera

bajo el látigo

la violencia de las cadenas


Un millón de pájaros

sobre las ramas de mi corazón

inventan el himno combatiente


Mahmud Darwich/Palestina



la cebolla de vidrio ediciones

navidad, 2023 

24.4.23

SE PRESENTARÁ “VOCES CERCA DEL CRISTO VERDE”, DE GERARDO BURTON

El próximo 5 de mayo, en Malapalabra, Casa librera, de Neuquén capital, se presentará Voces cerca del Cristo Verde, de Gerardo Burton, coeditado por Ediciones Con Doble Zeta y la cebolla de vidrio. En el libro hay un diálogo entre fragmentos de cartas y mensajes de religiosos desaparecidos y poemas del autor.


De la presentación participarán también Chemi Eymann y Juan Burton con música, y Mauricio Bertuzzi, titular de Ediciones Con Doble Zeta. Sobre la imagen del Cristo verde y su historia hablará María Fernández Mouján, una de las ceramistas que trabajó en su diseño y ejecución.


En la contratapa del libro, los editores indican que se trata de un trabajo a varias voces: “poemas recogidos de libros, textos inéditos o que circularon en volantes, de mano en mano durante la dictadura y cartas y mensajes de Raúl Rodríguez, Carlos Di Pietro, Juan Isla Casares y Jorge Adur. Todos ellos fueron desaparecidos entre junio de 1976 y junio de 1980”.

16.3.23

MEMORIA & POEMAS

 



Afiche contra la dictadura y por la memoria, verdad y justicia * Selección a cargo de Gerardo Burton * la cebolla de vidrio ediciones




Se trata de un afiche con poemas para la conmemoración del 24 de marzo de este año. Pertenece a una serie o colección que se conformó a partir de acontecimientos o fechas destacadas en la vida política y social del país y del mundo. En este caso, la convocatoria reviste una importancia especial por ser éste el año del cuadragésimo aniversario de un período democrático sin interrupciones, el más largo de la historia política argentina. 

Se buscó la participación especial del sur: mujeres y varones por igual, con elección de textos propios, breves en lo posible, para garantizar la participación amplia.En principio, seleccioné quince poetas (al final fueron dieciocho, porque añadí cuatro fallecidos: Irma Cuña, Mercedes Rolla, Alejandro Finzi y Alberto Nito Fritz). También participan Fernanda Maciorowski y Washington Berón de Puerto Madryn, Chubut; Laureano Huayquilaf, de Trelew, Chubut; Jorge Curinao, de Río Gallegos, Santa Cruz, y Mirta Agostino, Marta Ramos, Beatriz Rosón, Jano Sin Apellido, Alejandro Flynn, Edith Galarza, Verónica Padín, Tomás Watkins, Silvia Mellado y Gerardo Burton, de Neuquén.

6.12.22

Navidad 22/poemas&textos/la cebolla de vidrio ediciones

 





Vi entonces un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía (21,1)


….enjugará las lágrimas de sus ojos,
ya no habrá muerte ni luto
ni llanto ni dolor,
pues el mundo viejo ha pasado. (21,4) 

A mitad de la calle de la ciudad, a cada lado del río, crecía un árbol de la vida: da doce cosechas, una cada mes del año, y sus hojas sirven de medicina a las naciones. Allí no habrá ya nada maldito... Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, … esparcirá luz sobre ellos. (22,1-5)

apocalipsis de juan

28.11.22

el dulce de frambuesas


el dulce de frambuesas (poesía)

por gerardo burton

geburt@gmail.com


el sur es un desierto que llora mientras canta

luis cernuda, “quisiera estar solo en el sur”



¿qué música suena

cuando dos cuerpos se tocan, cuando

inician la danza del antiguo

amor, de ese

goce protector

espantador

de la muerte, viejo

conocido que apaga la tristeza

y hace

el dolor huir?


Paloma mía - Mujeres en cuarentena - collages&poesía

Exposición de collages de María Cristina Vega y poemas de Gerardo Burton  en el centro cultural Alberdi de Neuquén capital , en noviembre de 2022


 


María Cristina Vega - Gerardo Burton

Paloma mía

Mujeres en cuarentena

collages&poesía






la cebolla de vidrio ediciones


13.5.22

MALVINASMALVINASMALVINASMALVINASMALVINAS POEMAS&TEXTOS

Poemas y textos de un afiche en recuerdo del 40° aniversario de la guerra en el Atlántico Sur decidida por la junta de comandantes de la dictadura cívico militar en 1982. Publicado por la cebolla de vidrio ediciones en mayo de 2022









VIENTO DEL SUR

3 de enero de 1833

Llegaron del mar.

Otra vez no eran dioses.


Agosto – 1833

Algunos dicen que fue por la patria, otros que fue por el pan.

En el territorio, la rebelión duró un año.

En la memoria, el tiempo avanza.


1964 

En un remolino de sangre charrúa 

Rivero está naciendo.

Mira el futuro

Ve sangre originaria. 

Ve un pájaro Fitzgerald cortando el Atlántico.

Y a Miguel, enarbolando el paño con el sol y el cielo.


1966


El gaucho mira desde la estepa.

Ve cóndores que llegan y descienden.

Militantes 

que enarbolando sol y cielo

rebautizan el puerto con el espíritu de Antonio 

11.9.21

tríptico de nueva york


  

1


fragor de manos, labios

piernas

en un oleaje vertical

cuya luz de plata besa

entre llamaradas

el cielo por un rato


un martillo incandescente

golpea el río de metal líquido






2


robaron los cadáveres

una semana después

bajo el relente sepia del desastre

sólo pudieron rescatar valores de los títulos


y no fue en el barrio de los negros

no

familias enteras de ilegales allí abajo

indios, paquistaníes e hispanos

árabes, turcos, vietnamitas y chinos

africanos, japoneses, sudamericanos

mano de obra barata y amable bajo los escombros

con sus relojes de oro enchapado

sus corbatas imitación seda y sus bombachitas de actriz


limpiaban la caquita de los hueros y abrían las piernas por un dólar

besaban a un viejo rico y le hacían creer que era verdadero su goce


vivir tan lejos para eso: una hermosa

tumba de aluminio y cristales sobre la estación del subte

en la isla más rica del mundo





3


el hombre que no duerme

nadie lo encuentra, es invisible para sus enemigos

antes de ramadán


se esconde en hoyos, en túneles

y el imperio reconoce que el mundo

es bastante grande para ocultar a osama


caerá afganistán, pero no podrán contra el miedo en esporas

el terror a los hombres distintos


vapores de odio, vapores de sangre recién vertida

la yihad contra la opulencia

las torres hundidas sobre sí mismas

acero y vidrio enredados en su propio odio


la tierra asolada otra vez


publicado en radiofotos, bs.as,. último reino, 2004
fotos: www.bbc.com


18.8.21

Sonetos del amor oscuro, por Federico García Lorca

 

Últimos poemas del granadino, escondidos durante años por su alta tensión erótica y escamoteados por el franquismo precisamente por eso, se publicaron hace unos años con anuencia de la familia. 


Casa natal de García Lorca



Casa de García Lorca, acuarela 20x14 cm. 2017


 AY VOZ SECRETA DEL AMOR OSCURO

 

¡Ay voz secreta del amor oscuro!

¡ay balido sin lanas! ¡ay herida!

¡ay aguja de hiel, camelia hundida!

¡ay corriente sin mar, ciudad sin muro!

 

¡Ay noche inmensa de perfil seguro,

montaña celestial de angustia erguida!

¡Ay perro en corazón, voz perseguida,

silencio sin confín, lirio maduro!

 

Huye de mí, caliente voz de hielo,

no me quieras perder en la maleza

donde sin fruto gimen carne y cielo.

 

¡Dejo el duro marfil de mi cabeza,

apiádate de mí, rompe mi duelo!

¡que soy amor, que soy naturaleza!

 

 

17.8.21

Los ausentes, recitado y milonga

En julio de 1980, en una reunión en mi casa de Martínez, donde nos habíamos mudado hacía poco, hicimos un homenaje, un recuerdo de amigos desaparecidos. Se habían cumplido hacía poco cuatro años del golpe de Estado. Escribí entonces un poema introductorio y otro con aire de milonga, que le llevé a una amiga, Georgina Aguerre, que había sido compañera de trabajo en la editorial de Carlos Lohlé. Ella había dejado el empleo para integrarse a las Voces Blancas y luego comenzó a presentarse como solista interpretando temas del folklore latinoamericano y del tango. Durante varias tardes trabajamos el poema -la milonga- y finalmente, ella la cantó en esa reunión. Había alrededor de 30 personas en la casa. Tres o cuatro años después, Georgina se instaló en París con su pareja de entonces. Allí trabajó como maestra de canto, en formación de la voz de actores y actrices y en espacios teatrales. Es madre de una mujer, Julia, y sigue, aunque jubilada, en su oficio.

El poema fue leído por un amigo, y la milonga fue la única vez que se cantó en público. Solamente está disponible en casetes caseros. Bueno, ésa es la historia de estos textos; sé que el poema no es bueno -diría que es malo-, pero la milonga zafa y, con la melodía, se supera. 

Gerardo Burton (geburt@gmail.com)

gatos, ava gardner

gatos, ava gardner


gerardo burton

geburt@gmail.com






1


había una gata en el sueño

una gata

de ojos amarillos

y vos






2


dos gatos andan al sol

en la pared medianera

un perro

come de la mano

de una muchacha


hay sol, dicen

y el aire vuelve

a los pulmones

tras el mal sueño





3


unas migas

para la gata

un poco

de queso, de agua

y las moscas

o las mariposas o las polillas


ella acecha

el sol del mediodía

y vuelve

en la tarde

para esconder sus ojos dorados





4


el gato barcino juega

bajo la camioneta detenida


husmea la calle, las piedras

que ilumina el sol


no está convencido de su movimiento


acaso el mundo ya terminó para él

y está en una zona sin dios


es difícil su existencia

los gorriones

no se dejan atrapar, y los

perros

lo acosan


sabe que es una presa

y poco le quedará

si lo atrapa la jauría


pero se empecina: es

idiota en la reiteración

de sus gestos

lento en su danza, lento

en su andar

maúlla en una queja


es apenas un remedo, una

copia infiel del original

que poco recuerda

al tigre que fue




5


los gatos

ya no buscan más

los vuelos

de polillas

mariposas, moscas

sino

ese redondel imperfecto

esa

espiral amarilla

que nace del aromo

en los patios

en las calles


alguien dice

una muchacha

que mira

desde el limpio

perfume del aire

dice

que el cielo

tiene ese color

por el amor

que apenas llega





6


el sauce

verde sobre el agua

y verde

antes de tiempo

sus hojas rumorosas

esa cabellera difusa

en la luz

entre

mariposas blancas

y la gata

quieta

en espera

antes

de la sombra

total


fragmento de un libro inédito

3.8.21

Poesía de mimeógrafo (dos poemas)

Claudio Ferraris fue un artista, poeta y obrero gráfico, que había nacido en Buenos Aires en 1956. Estudió en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA y trabajó en la editorial Granica. Luego entró en la gráfica del diario La Opinión, donde conoció a Haroldo Conti y a Enrique Raab. En 1975 publicó junto con Juan Pablo Móbili, Poesía de Mimeógrafo, libro totalmente artesanal. Soñaba con ser periodista. Desapareció el 30 de julio de 1977. Estos poemas fueron leídos en un grupo de escritores y escritoras por una compañera suya de trabajo en la editorial, en este año de 2021.






por Claudio Ferraris


Apenas

apenas con el zumbido de la estufa

ya que hace tiempo extraño su calor

en esta helada casa

en este mínimo territorio de mi soledad

donde crujen los muebles resignados

apenas solo o casi acompañado por fantasmas

que nacen temprano al atardecer

atado a este escritorio

la silla atada a mí quejándose

con esta calma destilada del recuerdo

en medio de los ecos del pasado

con este futuro por delante

para estrellarme libremente

con este futuro sangrando antes de nacer

con esta calma asesina

pasa otro domingo

y así todo el calendario

 ***


Oficina

quisiera conquistar esa ventana

ver tan sólo la calle

aunque los autos pasen

me dejen clavado contra el vidrio

contra el marco de madera

apenas una línea separándome del tiempo

sólo un pedazo de vidrio

que se empañe con la lluvia

con la fugaz compañía de las gotas

que hable de la luz

de las palomas que nunca pasarán

una ventana para creer en la existencia del otoño

una ventana para saber que hay otros

una ventana sólo un pedazo de cielo que se filtra

porque cuando salga

estará oscuro

y ni siquiera sabré si aún tengo los ojos

de Poesía de mimeógrafo, 1975

23.3.21

Poesía contra el terror, afiches

 Una selección de poemas que se distribuye de manera digital debido a las restricciones impuestas por la pandemia, y en papel en librerías y entre escritoras y escritores de la región.

Gerardo Burton (geburt@gmail.com)



La pandemia exige buscar formas de participación diferentes: no presenciales por menos contagiosas; distantes, pero no menos próximas. Se trata de burlar las restricciones que se imponen para eludir el virus Covid-19, burlarlo y mantener la comunicación.

27.11.20

Tinta patagónica para Maradona

 


Una apurada e incompleta selección de poetas y escritores del sur del país con textos referidos a Diego Maradona. El de Alejandro Flynn fue escrito para esta publicación a poco de conocerse la muerte del deportista, y los de Marisa Godoy y Viviana Ayilef se tomaron de su cuenta en redes sociales.

Gerardo Burton

geburt@gmail.com



Ricardo Fonseca (Centenario, Neuquén)


Diego


Vos,

que viviste la era del potrero.

Vos, que naciste para hacer música con los pies,

como esos artistas sin manos que hacen maravillas

sobre el césped.

Vos,

que rompiste la red de la desgracia

y sabés que no hay nada más lindo que golear

a la nada. Vos, que siempre dijiste NO con la cabeza

pero SÍ con el corazón. Vos, che, el más coreado

por las tardes, que amanecés sobre la tapa

de los diarios, ayúdanos a dar vuelta esta historia,

a derribar este muro de lamentos. Ayúdanos a dejar

en orsai este cielo de muerte, este vacío.


En Animal Lingüístico 


***


40TENA SELECCIÓN DE POEMAS & OTROS TEXTOS (XII)

 Última, por ahora, selección en esta cuarentena. Se termina la cuarentena, nos queda la pandemia. Salú y pesetas, que lo demás, como dijo el español, son puñetas. Chau


Gerardo Burton (seleccionador)

geburt@gmail.com

Siempre noche


Mi triste vida

se desparrama

asustada    de sí  misma


En un

infinito

que me pisa

y me oprime

con su débil tacto

Giuseppe Ungaretti, en Naufragios


17.8.20

40TENA SELECCIÓN DE POEMAS & OTROS TEXTOS (XI)

 Hoy el día es exactamente igual

al de ayer

y al de antes de ayer

y así para atrás.

Lo único diferente fue la noche.

Soñó fuerte.

Seguro que habló en sueños.

Influencia de horas de televisión

tan poco fructíferas

como todo en este tiempo.

Soñó que tenía un tatuaje

letras

que formaban unas palabras

que no se podían leer

porque se movían.

El lugar donde aparecía

era su brazo.

Le ardía

le picaba de color rojo.

Como un calor brotaba

de las líneas

las letras eran esas góticas

que asocia con los presos.

No sabe bien

de dónde le salen esas comparaciones.

Pero las marcas en el cuerpo

son algo que no sabe apreciar.

La peste debe dejar marcas.

El sol se hace rogar,

la casa huele a humedad

el satélite no aporta buenas nuevas

el jardín es un desastre

y ella misma

se mira al espejo

y ve a una mujer

que le pregunta

quién es.

Liliana Campazzo en fbk

24.7.20

40TENA SELECCIÓN DE POEMAS & OTROS TEXTOS (X)

Seguimos, ciento veinte días después (o más) con textos y poemas para pasar esta emergencia. Es una invitación a leer, a pensar, a salir del mundo cotidiano, a ver del otro lado del espejo. Salute, que no todo es negocio.

Gerardo Burton
geburt@gmail.com



Yo no tuve una abuela
fogón de relatos
ollitas humeantes
telar que congregue.

No vi perderse en el horizonte la piel del caballo.
No me bañé nunca en la aguada.
Y no corrí a la intemperie, descalza.
He vivido presa.

Pero no puedo mentir esa historia.

No puedo decir “en mi recuerdo de infancia los mayores…”, algo.
Porque no había mayores.

Tampoco había infancia.
Trato de reconstruirla.

Junto elementos pequeños para pensar una imagen.
Una hamaca, una niña, una tortuguita.
Se pierden.

Trato de ficcionar un relato mapuche a la usanza
para llenar el inciso

pero vi a mi abuelo delirar las chivas en una pieza de barrio. En Esquel. En el Barrio "Roca".
Cuando no pudo más habitar su tapera camino a La Zeta.
Lo vi regando con vino el cerámico limpio. Era perfecto ese círculo.
Y vi a la tía correr a puteadas mientras torcía el trapo de piso
y con él nuestra historia
caían las gotas de vino como cayera la sangre
las lágrimas
como estas palabras caen.

Esos son mis recuerdos
Se teje ahí mi memoria.

Porque vi eso de niña y pensé “mirá qué loco el abuelo”
Y veo lo mismo al trasluz de la historia, y pienso: “cuánto dolor y ternura, mi abuelo, su ofrenda”

No sé cómo presentarme.
Abro la boca y se traba el tuwün, balbuceo el kupalme.
Tampoco puedo nombrar a mi madre.
No puedo hacer pentukun.
Tengo, sin embargo, don de la palabra.

Yo soy Viviana Ayilef
Nací en Trelew
Sigo viva.

Esas son las líneas de mi corazón
aunque no tuve una abuela que me contara un relato.

Viviana Ayilef, en facebook